viernes, 15 de octubre de 2010

Impresiones agridulces


La tercera vez que le encarcelaron fue por colaborar en la redacción de un manifiesto político , la “Carta 08”, en el que él y otros 303 intelectuales pedían la entrada en vigor de derechos como la libertad de prensa y expresión, el pluripartidismo y la protección del medio ambiente, recogidos en la constitución china, pero violados por el propio Gobierno.

- Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz 2010 -


En la madrugada del 4 de junio de 1989 germinó la primera condena a prisión, de dos años, de este escritor tras conseguir junto a otros tres activistas salvar cientos de vidas en las protestas estudiantiles de la plaza de Tiananmen que esa noche dieron fin con una matanza, la que se conoce como “Matanza de Tiananmen”.

Liu y sus tres compañeros negociaron una salida pacífica de la plaza de los manifestantes que se negaban a abandonar la protesta antes de que los tanques que llegaron allí terminasen con sus vidas. El escritor llegó a Tiananmen desde Nueva York, donde era profesor en la Universidad de Columbia, para liderar la huelga de hambre que protagonizaban los manifestantes.

En 1996 cumplió su segunda condena, de tres años, en lo que se llama “campo de reeducación laboral”.



La “Carta 08” se publicó en 2008 y el 25 de diciembre de 2009 Liu, ahora de 54 años, fue sentenciado a once de prisión acusado de “incitar a la subversión contra el poder del Estado”, una de las condenas más duras que China ha aplicado contra un activista. Y todo por pedir reformas democráticas en su país.



Una semana después del 8 de octubre de 2010, cuando Liu Xiaobo fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2010, que lo dedicó a las “almas perdidas en el 4 de junio”, reina la alegría y el desconocimiento, el debate y la incertidumbre, la mentira, la verdad y la censura, el desafío.


Alegría de los que se nos puso el vello de punta cuando conocimos la noticia. Desconocimiento de los chinos que aún no saben que su compatriota es Nobel de la Paz porque el régimen se ha encargado de que no les llegue la buena nueva.

El debate que arranca cuando se conjetura sobre qué pasará ahora y qué ficha moverá China, si continuará como hasta ahora o relajará sus presiones y esto servirá para que inicie un camino hacia la democracia. La incertidumbre por no saber si pondrán en libertad o reducirán la condena de Liu Xiaobo o tendrá que permanecer incomunicado en una cárcel a 480 kilómetros de Pekín, ciudad donde vive su esposa, la poetisa Liu Xia, y por desconocer cuándo ella dejará de estar bajo un arresto domiciliario que comenzó el pasado viernes sin una orden de detención previa y si podrá recoger el premio el próximo 10 de diciembre en nombre de su esposo. Incertidumbre también por todos aquellos que forman parte del movimiento activista y estos días están siendo detenidos para, se entiende, tenerlos lejos de los periodistas.

La mentira del Gobierno chino cuando dice no conocer a Liu Xia. La verdad de la prensa internacional, responsable en este momento de que el mundo se entere de lo que está sucediendo porque si dependiésemos de lo que cuentan los medios chinos todos seríamos víctimas de la censura. Los medios de comunicación nacionales no han dedicado ni una sola línea o imagen a la concesión del premio para mantener a los chinos ajenos a la realidad, sólo un editorial trató el tema para calificarlo, entre otros adjetivos, de “guerra ideológica contra China”. Lo mismo sucede en Internet, ya que los empleados del Gobierno que se encargan de censurar la red tienen un nuevo objetivo: vetar las búsquedas relacionadas con las palabras Liu Xiaobo y Nobel de la Paz ¿Por qué han hecho eso? Me pregunto también qué es lo que les ha llevado a ocultar la verdad a los suyos, ¿una posible rebelión?

Y el desafío de China cuando acusa de “blasfemia” a la concesión del premio a Liu y dice que la entrega de este galardón a un “convicto”, tal y como llaman al escritor, demuestra “una falta de respeto al sistema judicial chino”. También desafío por parte de la comunidad internacional cuando el Instituto Noruego Nobel concede el premio a Liu después de que China presionase a esta institución para que no otorgase el galardón a ninguno de los disidentes chinos nominados o cuando otros países apoyan esta decisión. En respuesta, China llamó a consultas el pasado viernes al embajador noruego en Pekín, ya que acusa a Noruega de apoyar la decisión del independiente Instituto Nobel, dijo que las relaciones con el país escandinavo quedarán “dañadas” y hasta el momento ha cancelado varios encuentros ministeriales, entro otras medidas. Además, apuntó que todos los que aplauden la entrega del premio a Liu odian a China y se ponen de parte de la delincuencia que hay en este país.

¿Qué respuesta en acciones dará China ahora? Eso es lo que nos preguntamos todos. De momento, dentro del partido del régimen, el Partido Comunista de China (PCCh), ha habido movimientos. Un grupo de 23 veteranos del PCCh ha escrito una carta en la que piden al gobierno reformas políticas como la libertad de prensa y la libertad de publicación para las editoriales. El manifiesto circula por Internet, pero también está siendo víctima de la censura. Contrariedades dentro de la misma unidad, un asunto feo. La respuesta a esa pregunta, un misterio, como todo lo que se cuece en la cúpula de este país. La encontraremos con el paso de los días.

Y para vosotros, ¿qué es lo que queda en vuestro entorno sobre este tema una semana después de conocer la noticia?

Para terminar, algo que cuando lo leí me emocionó...

"Tu amor es la luz que atraviesa los muros y las rejas de la prisión, acaricia cada pulgada de mi piel, calienta cada una de mis células, me permite mantener mi calma interior". 2009, Liu Xiaobo a su esposa en la cárcel donde cumple condena.

viernes, 1 de octubre de 2010

El espectáculo

Imagínate que estás en Beijing de camino a un espectáculo. No es un espectáculo cualquiera. Es “El espectáculo”. Llevas meses preguntándote cómo será. El acontecimiento transcurrirá en una plaza, en la más grande del mundo. A una hora muy especial, las 06.08 de la mañana. Te despiertas a las 04.30 y sales de casa sobre las 05.15. Piensas que seguro que habrá gente que se ha despertado mucho antes que tú y que seguro que ya habrá llegado a la plaza. También piensas que cuando llegues allí a lo mejor hay tanta gente que no verás bien el escenario. No hay vuelta atrás. Tomas la bici y pedaleas rápido. No sabes hasta dónde podrás llegar rondando, todo depende de hasta dónde te deje llegar la policía.

Calles casi desiertas. Pocos coches. Algunos ciclistas. Menos peatones. Todavía es de noche. Restaurantes que abren. Banderas de China colgadas junto a las puertas de las casas, que varias de las que encuentras en tu camino ya están abiertas. Barrenderos. Asfalto mojado, y no porque haya llovido, sino porque acaba de pasar el camión cisterna. Prevés que el día será sucio, ya se nota la contaminación. El horizonte se desdibuja entre la polución.

Te parece raro que haya tan poca actividad. Pensabas que estas calles, próximas a la plaza, iban a estar llenas de gente caminado hacia tu mismo destino. Y de repente, una familia china te pregunta cómo llegar hasta allí. Y piensas, "esto va tomando forma".

Continúas pedaleando y cuando tomas la calle que te llevará directo hasta la plaza te topas con el gentío que esperabas haber encontrado en las avenidas pasadas. La policía y los militares han cortado la calle con coches y cintas y te indican por dónde tienes que ir ahora para llegar. Tras estos agentes de seguridad divisas a un grupo de militares extendidos en línea recta a lo ancho de la calle. Parecen estatuas. Apuestas a que no se mueven ni un milímetro. Son imponentes.

Tomas el nuevo camino y es entonces cuando te mezclas con la masa. Quieres ser rápido, falta poco para que den las 06.00, pero la gente te lo impide. Aun así, tú eres más veloz que ellos. Sus pies también caminan lo más rápido que pueden. Tanto que algunos comienzan a correr. El espectáculo está a punto de empezar y no quieren perdérselo. Ellos llevan, por lo menos, un año esperándolo.

Te dejan llegar con la bici hasta uno de los laterales de la plaza. Perfecto. Aparcas y tus pies se unen al caminar de los cientos que dejaste atrás y de los cientos que están por delante. Y es entonces cuando sucede lo que temías. Hay tanta gente que apenas ves lo que se cuece en el que podría llamarse escenario. Además, no os dejan entrar en la plaza, por lo que os tenéis que quedar en la calle que la rodea.

Sigues avanzando para intentar ver mejor, pero la cantidad de gente es tal que te es imposible saber lo que sucede y hasta caminar. Das marcha atrás. Encuentras un hueco, en la tercera fila desde la valla que hace frontera entre la carretera que da acceso a la plaza y la calle que pisas.

La gente de tu alrededor, niños, ancianos, jóvenes y adultos, mira hacia el fondo de la plaza. Sus rostros reflejan curiosidad, nerviosismo, emoción o pasividad. Muchos toman fotos, ya sea con cámaras profesionales, de aficionado o con las del móvil.

Y comienza el espectáculo. El himno suena y la bandera se iza. Es 1 de octubre, el Día Nacional en China. Tal día como hoy en 1949, Mao Zedong fundó la República Popular de China en la Plaza de Tiananmen y desde entonces este lugar tiene un gran valor simbólico para los chinos. Cada amanacer la bandera de China es izada y al atardecer bajada por una tropa del Ejército Popular de Liberación, momentos en los que en esta plaza suele haber más gente de lo habitual porque muchos quieren verlo. En el Día Nacional se supone que más personas acuden a esta ceremonia. Además, la exihibición militar y el despliegue de seguridad se multiplican. A partir de hoy los chinos gozarán de unos días de vacaciones con motivo de esta fiesta.




Desde tu posición no puedes ver muy bien lo que hay a los pies de la izada bandera de China que preside Tiananmen, pero te parece ver centenares de militares en formación y a ningún civil entre ellos.


Cuando termina el espectáculo crees ver a gente saliendo de la plaza y te preguntas a qué hora llegarían para que les dejasen entrar, pero no lo puedes asegurar. Luego piensas que no cuando ves que los cuerpos de seguridad no te permiten acceder a la plaza una vez izada la bandera. No estás seguro...

Nunca antes habías visto a tanga gente en los alrededores de Tiananmen. Eso y la cantidad ingente de militares es lo que más te sorprende, además de la hora, o por lo menos a mí, ya me diréis a vosotros. Una experiencia. La duda de hace meses ya se ha resuelto.






Son pasadas las 07.00. Tomas rumbo a casa. Montado en la bici dejas atrás a cientos que ondean pequeñas banderas de China. Y entre pedaleo y pedaleo al regreso las ganas de volver a dormir aumentan a cada segundo.

Dulces sueños.

P. D para los que leyeron la entrada anterior: parece ser que esta semana no se han lanzado cohetes. Mirad estas fotos, después del amanecer de hoy. Y si queréis, consultad este link para saber el nivel de contaminación en Pekín para hoy: http://iphone.bjair.info/




jueves, 23 de septiembre de 2010

De festivo y conjeturas

La décimo quinta noche de la octava luna del año chino era la fecha del festival del medio otoño, un festival dedicado a la unión familiar. Al llegar aquella noche, y de acuerdo con la tradición, mi abuela solía llenar una mesa de melones, pasteles y bollos bajo la luz de la luna. El motivo de que aquella fecha sirviera para conmemorar la unión familiar era que la palabra china que designa 'unión' (yuan) es la misma que se utiliza para referirse a algo redondo o intacto; asimismo, la luna de otoño suele presentar un aspecto espléndidamente esférico durante esta época. De igual modo, todos los manjares consumidos durante aquel día tenían que ser redondos”.
“Cisnes salvajes”, Jung Chang.



Las farolas aún no se habían encendido y la luna, una perfecta esfera, ya brillaba como nunca sobre los tejados de Beijing.

La luna, ese satélite que alimenta la letra de canciones, poemas y romances, pero que en esta ciudad no se deja ver, o mejor dicho, la contaminación no deja que se muestre salvo en contadas ocasiones.

En la noche de ayer la luna ganó la batalla, o más bien la dejaron ganar, y se impuso en un cielo negro, sin restos de polución. En la noche de ayer la décimo quinta del octavo mes del calendario lunar, que es el que rige la fechas de las festividades chinas, los que estábamos en Pekín contemplamos la luna más redonda del año en el mejor cielo nocturno pekinés desde enero hasta ahora. En la noche de ayer se celebró el Festival de Medio Otoño, que se festeja desde hace 4.000 años como símbolo de la unión familiar, la felicidad y el final de las cosechas de verano.

El espíritu de esta festividad se cuela en la vida de los chinos en forma de un pastel redondo, llamado “Pastel de Luna”, relleno de huevo y frutos secos semanas antes de que llegue la fecha señalada, día festivo nacional, y que suele celebrarse entre finales de septiembre y principios de octubre, todo depende de la luna.

Este espíritu y los Pasteles de Luna deben quedarse entre las cuatro paredes del hogar, porque en la calle ni se toca, ni se huele, ni se ve, en definitiva, no se siente, o al menos allá por donde caminaron mis pies. Al contrario que en la Fiesta de Primavera, cuando las calles vibran al son de los petardos y se inundan de farolillos rojos y los paisanos te felicitan el año nuevo, en el Festival de Medio Otoño sabes que es festivo por el simple hecho de que la mayoría de las tiendas están cerradas.

En cualquier caso, quede donde quede la esencia de la fiesta, esta celebración es la segunda más importante para los chinos en todo el año, después de la Fiesta de Primavera y antes de la celebración del Día Nacional, el 1 de octubre.

Y yo, que viví sin pena ni gloria esta fiesta porque como digo casi ni me enteré, sólo disfruté como una enana el día espléndido que hizo ayer tras semanas sin ver el cielo azul, me queda una duda. “... o mejor dicho, la contaminación no deja que se muestre salvo en contadas ocasiones... En la noche de ayer la luna ganó la batalla, o más bien la dejaron ganar...” Sí, eso lo he dicho yo en esta entrada porque son cosas que tienen que ver con mi cuestión. Tras semanas sin ver el sol, el pasado viernes comenzó a llover y no paró hasta la noche del martes. No paró. Y ayer, el festivo, hace un día que te hace llorar de la alegría. Qué casualidad ¿Lo habrán hecho otra vez?

Por Efe, 19/02/2010

La provincia de Yunnan (sur de China) lanzó 1.555 cohetes que provocan lluvia artificial con el fin de frenar el riesgo de incendios forestales durante la peor sequía que azota la región en los últimos 60 años, informó la agencia oficial de noticias Xinhua.

[…]

La información no especifica cuál fue la sustancia utilizada por Yunnan para provocar la lluvia, pero una de las soluciones que el Gobierno chino emplea en estos casos es el yoduro de plata.

Este es un catalizador que genera una reacción química al contacto con las nubes que libera hidrógeno, y éste a su vez, al combinarse con el oxígeno de la atmósfera, produce agua o nieve, según la temperatura.

Esta no es la primera vez que el país genera precipitaciones artificiales.

Durante los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y la celebración del 60 aniversario de la República Popular China el 1 de octubre de 2009 utilizó este químico para asegurar el buen tiempo en estos dos eventos históricos.
 
Normal que me lo pregunte y, es más, que lo sospeche, ¿no?

domingo, 12 de septiembre de 2010

THIS IS CHINA



“¿Qué es lo que más te está gustando de Pekín?” La primera vez que me hicieron esa pregunta no supe muy bien qué contestar, aún abrumada por tantas cosas nuevas.

Ahora, ya de vuelta, creo que sí estoy preparada para contestar….

Me encanta esa mezcla de olores a distintas comidas vayas por donde vayas. En cualquier lugar es posible encontrar algo para comer. Es el sueño de un buen glotón.

Me encanta la vena artística y desvergonzada de los chinos. Bailan y cantan en la calle, hacen teatros y óperas como si fuese lo más normal del mundo, por el gusto de hacerlo, no para pedir dinero.

Me chifla que abuelos que puede que me tripliquen en edad tengan más agilidad que yo a mis 24 años (incluso a los 15!) y la fuerza de voluntad para levantarse por las mañanas tan temprano que a las 6 de la mañana un parque esté repleto de personas haciendo ejercicio.

Me gustan los saltitos que dan cuando bailan en un pub.

También me gusta ese puntillo que tienen de pillos, eso que les hace, por ejemplo, llevarte en una barquita ilegal de “bambú” por un río ;)

Me encanta que sean tan serviciales, que los chicos se pongan la camiseta doblada dejando ver sus tetillas porque hace calor, que quieran hacerse fotos contigo, que se dejen hacer millones de fotos, que los chicos les lleven el bolso a las chicas, que coman con palillos, que se sienten en cuclillas sin apoyar el culete en cualquier sitio y puedan pasarse horas así….

Me ha encantado China, y los chinos también….aunque….ya tengo claro qué es lo que más me ha gustado….que me lo enseñes tú.


Xièxiè Eva, te quiero mucho

sábado, 4 de septiembre de 2010

Nuestra Gran Aventura Familiar

Nuestra Gran Aventura Familiar empezó un jueves, un 5 de agosto. Aunque los días previos nos presentaron la realidad que teníamos ante nosotros: por fin el día estaba cerca. Nos ilusionamos preparando la maleta, especialmente buscando un hueco para los kilos y kilos de jamón, queso, lomo, chorizo, morcilla y colacao que siempre se echan de menos al estar lejos del hogar. Y así, nos fuimos al aeropuerto, cargaditos. Pero sobre todo íbamos cargaditos de ilusión y alegría por saber que tras 7 meses esperando podríamos fundirnos en un abrazo con la niña de nuestra casa.

Tras un largo viaje, llegamos a tierras pekinesas. Estuvimos en el aeropuerto esperándote. Llegabas en breve, venías de camino. Y fue allí donde empezaron nuestras anécdotas y fotografías. Lo que más nos llamó la atención fue una empleada del aeropuerto que estaba sentada en una silla, y entre cliente y cliente, allí delante de todo el mundo se echaba un sueñecito. Algo que podría considerarse normal en estos lares, como hemos ido comprobando a lo largo de nuestro viaje.

Y por fin llegaste tú. Con un grito de alegría y un abrazo enorme. Risas, besos, lágrimas…qué suerte la nuestra, ya estábamos contigo. Nos fuimos a tu casa. Ya en el taxi pudimos comprobar lo bien que te desenvuelves con los shifu (taxista), activaste tu botón polígloto, y allí estabas explicándole al señor shifu dónde se ponen los anillos los casados en España, increíble pero cierto.

Llegamos a tu barrio, a tu casa, a tu hogar, a tu dulce hogar. Y lo es realmente, y así lo hemos vivido. En estos días nos hemos sentido como en casa…
 
 

Y sin perder ni un minuto, empezamos nuestra vida en Beijing. Y para comprobar si estábamos preparados para estos 15 días de aventura chinesca, nos llevaste a un restaurante al que sólo van chinos, así que, o comes con palillos, o no comes. Y nosotros comimos. Colocando los palillos a nuestro estilo, pero lo importante al fin y al cabo, al menos en este caso, era el fin.


Continuamos con las pruebas de fuego, aprender a viajar en el metro de Beijing. Realmente no es complicado, todo está bien señalizado. Lo difícil es encontrar un hueco, evitar los empujones, y los pisotones, y si tú los das, hacerlo con gracia y estilo, y siempre sonriendo. Cuestión de supervivencia.


Nos llevaste hasta la majestuosa plaza de Tiananmen. Impactante como siempre. Más aún, repleta de personas esperando para ver cómo los militares bajan la bandera roja con estrellas que ondea durante todo el día frente al gran retrato de Mao.



Y así podría continuar, día a día, contando cada uno de los buenos recuerdos que hemos vivido gracias a ti, pero fueron muchos días, y muchas anécdotas….Así que aquí va un popurrí de los momentos que nunca olvidaremos:

Nuestro paseo en Rickshaw por los hutong junto a la Plaza del Tambor y la Campana


Descubrir junto a ti la Opera China


La cena de pato laqueado…mmmm…qué “lico"


Los bocatas de jamón en el parque del Templo del Cielo, rodeados de gente tocando música, recitando poesía, bailando…


Los regateos en el Mercado de las Perla, la Seda, el Yashow…hemos vuelto hecho unos expertos!!

Las caras de Álvaro y Fernando al saber que irían al Nido para disfrutar del partido del Barça


El viaje en bus hasta la Muralla China. Un bus para 15 donde cabían 25 con un chófer que iba a 80km/hr en punto muerto y que casi atropella a una motocicleta…qué miedo!!!!!!!!!!!

La bajada en tobogán por la Gran Muralla, mamá disfrutó como una niña!!
 

Nuestro Masaje Chino, otro día más te superaste!!!!!!!!!!

Nuestras sesiones de manicura, y por supuesto, las uñas naranjas de Álvaro.
 

La cara de sorpresa de los chinos cuando les preguntábamos a la salida del metro cómo llegar hasta el Palacio de Verano andando…hasta que conseguimos entender que estábamos muy lejos. Tomamos un taxi y tardamos 20 minutos en llegar…claro, así nos miraban admirados!!!!

La frase de mamá tras una parrafada en chino de la taquillera que vendía las barcas en el Palacio de Verano: “Ha dicho, quién quiere barco de pedal, o barco con motor”. El botón polígloto se le activó de repente…

La Colina del Carbón con sus maravillosas vistas, y la conversación con los bomberos canarios que iban a dar la vuelta al mundo en 7 meses.

Los colores, los olores, y el gentío del “Mercado de los bichos”…eso sí, no tuvimos valor de tomar ni un solo bichito…
 

Tu cara de felicidad al comer la tortilla de patatas de mamá….mmmmm…


El tren botijo, con sus amables viajeros que nos cedían el asiento y no pararon de hacerse fotos con nosotros durante la hora y media del trayecto...


Cómo toman los motocarros las glorietas en Pingyao.


El paseo en tándem por Pingyao…gracias Fernando por llevar a nuestra madre, era la primera vez que montaba en bici!!!!!!!!!!!!


Nuestro querido chófer privado, Mao, y su constancia en llevarnos a los 3 lugares previstos en la excursión…al final fueron 2, incluyendo el restaurante familiar donde no había ni un alma. Eso sí, la comida estaba buenísima!!!!

Las risas que pasamos en el túnel de la fortaleza, intentándole explicar a la guía que queríamos volver hacia la salida, cuando ni siquiera llevábamos 5 minutos caminando…un lugar demasiado cerrado para Fernando… 
 

La foto en el barquito de Hangzhou. Fue visto y no visto. Nos montamos en el barco, pero nos bajamos rápidamente porque el barquero nos quería estafar (muy raro en China, por cierto), pero nos dio tiempo a retratarnos en nuestro enésimo medio de transporte en China.

El encuentro con Jessi en el aeropuerto…qué ilusión saber que alguien nos tomaba el relevo...

Y hasta aquí llegó nuestra Gran Aventura Familiar, disfrutamos muchísimo, nos hemos reído, hemos aprendido de una cultura totalmente diferente a la nuestra…Y todo gracias a ti, por tu amor en preparar cada uno de los días que estuvimos contigo.

Gracias por este gran viaje pequeña, si tú no estuvieras allí, ahora ninguno de estos recuerdos estaría en nuestra memoria…

Te queremos.

viernes, 6 de agosto de 2010

Mis tesoros

Vienen ellas dos, pero es como si estuviese también con vosotras cuatro

Soy una persona afortunada porque tengo muchos tesoros. Mis tesoros son especiales. No son tesoros de cosas materiales. Son tesoros de personas.

Uno de estos tesoros lo componen seis mujeres. Las seis mujeres de mi vida. Hace seis meses y 24 días que no las veo y a veces sueño que paseo con ellas por Beijing. Dicen que algunos sueños se hacen realidad. Es cierto. Este sueño se va a cumplir.

Dos de ellas, la mayor y la menor, sobrevuelan ahora Europa. Destino: Beijing. Me las voy a comer a besos cuando las vea.

Mamá y María, que me traerán la esencia de mis otras cuatro lindas hermanas.

Con mamá sólo me apetece abrazarme, impregnarme de su olor y besarla y con María me apetece charlar, charlar, charlar y reírme y que me despierte a besos, como siempre. Ya queda poco, sólo unas horas.

¡Y no vienen solas!

Koke, amigo y cuñado -tengo ganas de ver su cara de pillo y de escuchar su risa-, y Maribel y Fernado, los padres de Koke, dos personas maravillosas, el cariño y la amabilidad personificadas, vienen junto a mis mujeres.

Voy a disfrutar de ellos 15 días. ¿No me digáis que no soy afortunada?

Primero estaremos en Beijing y desde aquí iremos a la tranquila Pingyao, una de las ciudades tradicionales chinas mejor conservadas, para luego partir a la frenética Shanghái, donde nos espera la Expo Universal.

¡¡¡Quiero que sean ya las 12.40 pekinesas!!!¡Qué nervios!Ya queda otro poquito menos.

Se marcharán el 20 de agosto, pero antes de que se vayan, ese mismo día llegará un fragmento de otro de mis tesoros.

Esto es lo que os define

Este tesoro también lo forman mujeres, siete. Las siete mejores confidentes. Siete magníficas. Magníficas. Mag.

Hace seis meses y 24 días también que no las veo. Tengo muchas ganas de ellas. Ahora sólo vendrá una, Jessi, pero con su dulzura, sonrisa y picoparlante me recargará de las demás.

Diez días con cudi. Diez días sin parar de contarnos cosas. Diez días como diez tardes de parque, banco y pipas. Lo que hagamos una vez que llegue, ya se verá.

Un agosto rodeada de tesoros. Vuelvo a repetir, ¿no me digáis que no soy afortunada?

Nos vemos en septiembre. ¡Que tengáis un feliz mes!

martes, 3 de agosto de 2010

Fugaz (I). Xo (Segunda parte)

Relajé la espalda contra el asiento y cerré los ojos. La brisa cálida de la noche entraba por la ventanilla. Me inundó. Comencé a repasar mentalmente el día, los dos días, y sonreí para mis adentros. También soñaba despierta en soñar dormida. Estaba cansada. Tahir en el asiento del copiloto y su amigo al mando del volante del taxi nos llevaban de vuelta al hotel.

Esa mañana llegamos a Turpan, nuestro siguiente destino, un lugar en el que a menudo se dice que “cuando en verano se tiende la ropa a secar, se secará antes de acabar de tenderla”.


Aridez, sequedad, desierto. Tierra, polvo y montañas oscuras, casi negras, dejaban paso a la carretera por la que en dos horas y media llegamos a Turpan desde Urumqi a ritmo de música uigur procedente del móvil de uno de nuestros compañeros de viaje en autobús.

A sus 23 años está casado hace uno y tiene un hijo, se parece a él. Dice que su esposa baila muy bien la danza del vientre. Es muy guapa. Él es de pelo negro, corto y lo tiene de punta sin necesidad de gomina. Tiene una amplia sonrisa y cada vez que la muestra, casi siempre, enseña una hilera de dientes de tono marfil perfectamente alineados. De estatura y complexión media, su amabilidad y empeño por hacer bien su trabajo conquista a los clientes. Los tres viven con los padres y los hermanos de él. Su trabajo: taxista, como su padre. Además, él hace las veces de guía con los extranjeros que aceptan sus servicios como conductor particular durante los días que pasen en la ciudad. Habla uigur, chino e inglés. Es uigur. Cada jueves acude al cementerio para venerar a sus difuntos. Los viernes a la mezquita. Este es Tahir y su vida. Nosotros para él, cuatro de los que espero que sean sus centenares de clientes. Él para mí, un persona de las que no se olvidan.

El termómetro rozaría los 30-35º. Eran las cuatro de la tarde. Primera parada: un cementerio musulmán junto a una carretera. Está incompleto. Lo que falta se lo llevó el Gobierno chino a otra parte de la ciudad para construir la vía de asfalto que se encuentra a sus pies. El suelo negro escupía fuego.





Tierra de vino, nos fuimos desde el cementerio a un par de viñedos con uvas aún diminutas y verdes. Hasta llegar, Turpan se mostraba ante nuestros ojos en estado puro. Casas bajas de barro, locales uigures sobre carretillas arrastradas por burros y vida callejera con sonido uigur.



El calor se apaciguó entre las parras, pero se avivó al adentrarnos en la que es considerada una de las ciudades construidas en tierra mejor conservadas del mundo. Un área de 220.000 m² a unos 10 kilómetros de Turpan componen las Ruinas de Jiaohe, una ciudad hecha de arena en la dinastía Han (siglo II a. C) que lucha contra la erosión. Casi dos siglos después se su construcción alcanzó su momento más importante como ciudad a lo largo de su historia, cuando se convirtió en la principal administración civil y militar de las regiones occidentales. Ahora, sólo el viento habita en aquella inmensidad paradójicamente acogedora.







Al caer la tarde regresamos al centro de Turpan y tras ver por fuera la mezquita más importante de la ciudad nos adentramos en el bazar.












El cansancio ya se acumulaba por minutos, pero debíamos reservar fuerzas para disfrutar de la guinda del día: una boda uigur.
Tahir nos propuso llevarnos a uno de los mejores restaurantes de comida uigur de Turpan, tal y como hace con todos su clientes, y nosotras no dudamos en decirle que sí.
Sucias y sudadas de todo el día, esperamos a Tahir en el punto donde habíamos quedado en encontrarnos tras nuestra expedición en el bazar. Él, que también había sudado mucho durante todo el día, apareció reluciente. Nosotras, un poco avergonzadas, nos metimos en el nuevo taxi en el que vino Tahir conducido por un amigo suyo y nos dijimos que de haberlo sabido, hubiésemos pasado por el hotel para darnos una ducha. Parecía que el lugar al que íbamos era especial.
Tanto lo era, que una boda uigur se celebró allí mientras cenábamos. Parecíamos tres invitados más. Los novios se hicieron esperar. Mientras, las mujeres a un lado y los hombres a otro conversaban y comían fruta.
Cuando aparecieron los novios, un grupo de baile comenzó a representar una tras otra canciones locales. Los bailarines vestían trajes de la etnia, al más puro estilo turco, y los cambiaban para cada tema.
Antes de dar paso al banquete, los novios salieron a la pista y tras finalizar el baile, los invitados comenzaron a rociarles con espuma y los hombres tomaron al novio y lo mantearon entre cinco y diez veces.
Mientras, nosotros saboreábamos el cordero y el 'naan', el pan típico de allí, junto a otros platos como arroz con verduras y pollo y berenjena asada. Delicioso.


Al salir del restaurante, montamos en el taxi del amigo de Tahir y regresamos al hotel.

El que fue ayer y el que fue hoy, días intensos, llenos de personas, cosas y conocimientos nuevos. Por eso me sonreía.

Y dispuesta a soñar dormida, cuando llegamos a la recepción nos encontramos con los que a partir de ese momento se convertirían en nuestros dos compañeros de viaje hasta el último destino. Me tocaba seguir soñando despierta en soñar dormida.